Acusadme de antipatriótica, o como diría mi abuela, de “descastá”, pero es lo que ocurre cuando te sientes una extraña en tu propia tierra, cuando anhelas brisas con otro olor, cuando al caminar por tus calles y callejones, te sientes perdida.
Llevo 23 años en el mismo sitio, en la misma ciudad, en el mismo barrio, incluso casi en la misma casa… pero sueño más allá de estas fronteras, avisto hacia un horizonte más lejano. Tampoco sabría decir el lugar concreto: ¿Londres quizás? No, más allá de un nombre de capital. Hacia el Mediterráneo más árabe y andalusí, hacia las tierras del Monzón, hacia la pluralidad de barrios con guettos mezclados… hacia el inconformismo de una sola cultura. Hacia todo eso. Es curioso sentirse más extraña con los que son como tú, que con el resto de comunidades.
Pero el ser humano puede ser muy voluble, y se puede hacer propia la tierra que no es tuya, la comunidad a la que no perteneces. Incluso puedes llegar a formar parte de varios grupos… Vivir entre pakistaníes en pleno centro de Londres, o relacionarse aquí con medio españoles y medio árabes… da para mucho, jaja.
Septiembre 25, 2008 at 4:32 pm
¡Hola, Carmen!
Llevaba mucho sin pasarme por tu blog. Me ha gustado leerte de nuevo ahora que vuelvo por estos lares… Vaya, tiene que ser difícil sentirse extraña como dices, pero si, como he leído más abajo, sabes que acabarás en tierras más norteñas y lluviosas, es bueno, porque al menos tienes las cosas claras…
¡Un besito!