Dicen que por amor se hacen muchas cosas, ¿pero y por amistad? Yo creo que también… En mi caso, y teniendo muchos amigos y conocidos en la periferia de mi vida, hay una amiga en especial a la que ni los años, ni las circunstancias nos harán que la cosa perezca. Incluso ahora, cuando ella va a dar un paso muy importante en su vida, dejaremos de estar unidas.

A mi desde luego, parece que los importantes pilares de mi vida se sostienen desde kilómetros de distancia. Porque si las circunstancias hicieron que mi novio viva lejos, ya antes de conocerle tuve que despedirme de aquella a la que llamo Amiga, y dejar que se marchara aún más lejos, al otro lado del charco. Nos conocimos en el instituto, cuando aún fantaseábamos con trivilialidades de la adolescencia, y quizás porque ambas éramos almas inconformistas, o porque aunque las diferencias externas escondían una misma esencia, nuestra amistad se hizo fuerte hasta el día de hoy. Me ha apoyado en muchos momentos de mi vida y creo que yo también le he aportado mi granito de arena, y hoy por hoy ya no somos amigas, sino hermanas.

Ahora, y retomando el asunto que aquí me concierne realmente, se casa. ¡Rahma se casa! Y viendo el nombre vereis el por qué de nuestras diferencias. Mitad española, mitad pakistaní, y ahora reidente en Londres… mi amiga termina sus estudios para convertirse en una de las mejores maestras, y cumple su sueño de casarse con un chico, de madre española y padre pakistaní, bajo el rito musulmán y las tradiciones de Pakistan, en pleno centro de Londres. Toda una experiencia… que me tocará vivir en ya sólo unos pocos meses.

Es por ello que, este es uno de los vestidos que usaré para su boda. Y sí, digo “uno de los vestidos” porque necesitaré tres: dos de corte hindú, y un vestido occidental para la boda civil. La novia vestirá de rojo y el novio de blanco, y en la fiesta del día precio a la boda las chicas solteras tendremos que vestir de verde. Se comerá samosa y Thika Massala, y el Naan de queso estará riquísimo. También nos pintaremos las manos con henna y nos lo pasaremos bien sin nada de cerdo ni nada de alcohol.

También conlleva coger un avión días antes y pasar allí el preludio a la boda, y volver a mi casa cuando ella sea una esposa. Con 24 años, pero esposa. Es lo que tiene la diversidad cultural, los pensamientos globalizados. Yo me veré en un lugar donde la extraña seré yo, aunque todo sea nuevo y curioso para mi. Pero por una amiga se hace lo que sea, y si tengo que coger un avión para irme a la mismísima Patagonia, me iría. Y si ella es feliz así, yo también lo soy.

Como dice el título de esta entrada, “Dilwale Dulhania Le Jayenge”, que además de ser una de las películas de Bollywood (cine indio) más aclamadas, viene al pelo para este asunto, ya que significa que “el valiente corazón se ha llevado a la novia”.

Ah, y verme en una situación así, no tendrá precio…