Heme aquí, en la sala de ordenadores de la Universidad, pasando la hora libre con vosotros. Mejor dicho, compartiendo una idea con vosotros, idea que ayer volvió a mi cabeza al ver que no es un pensamiento aislado.

Estaba ayer curioseando entre mis blogs conocidos, cuando en el blog de Esther vi su entrada “De rojo y Azul“. No voy a comentar su post con amplitud para así invitaros a que os paseis y leais este cuaderno de bitácora tan ácido, real, curioso y sobretodo agradable al leer. Pero de un modo y otro, tiene más razón que una santa. ¿Cuántos partidos existen en España gracias a la lograda libertad de expresión, pensamiento y política? ¿Y cuántos resuenan en nuestros oídos? Parece que las cabezas pensantes nos limitan a dos, a pesar de todos, y somos nosotros, los españolitos, quienes hemos cerrado la veda a diferentes formas de pensar. Además, aunque esta realidad viene ya de hace unos años, reflejo de nuestro remolque global, la crudeza más intensa del bipartidismo se ha demostrado especialmente en estas elecciones, que para descanso de todos al fin culminan dentro de 5 días.

Si bien el bipartidismo es símbolo de las cunas capitalistas anglosajonas más importantes (Estados Unidos o Reino Unido entre otros), es común en Europa tener, tras las consecuentes democracias, una amplia diversidad de partidos: neoliberales, progresistas, conservadores en incluso partidos arraigados en la historia popular de los diferentes estados (con esto pongo como ejemplo el Partido Comunista Ruso o, por qué no, la Falange española, partidos que aún existen y tienen adeptos tras los años y tras la historia escrita).

Para más inri, somos los españoles quienes, más listos que nadie, hemos creado un falso bipartidismo que, imitando a muchos otros sistemas democráticos, no hemos logrado hacer una buena copia. Los países con este tipo de elecciones tienen un pilar muy importante para que se de esto: la doble elección. Esto es, votar en una primera vuelta a todos los candidatos de las diferentes posturas para, eligiendo a los más fuertes, decidir por los dos principales en una segunda vuelta. Si queremos que España tenga voz “pepera” o “sociata”, ¿acaso damos la oportunidad – una oportunidad que calla a los fieros, nada más, pero algo es algo – de que los demás digan que tienen voz? ¿Qué ocurre con viejos partidos como IU? ¿Y con nuevos como Ciudadanos y UPD? ¿Y la larga lista de partidos de toda índole que presentan candidatura? Obviamente, muchos son efímeras minorías, pero hay otros de suma importancia a los que no se les da participio.

En fin, me echan del ordenador, y se me acabó la hora de lengua afilada. Más en la próxima ocasión.

Un saludo, amigos.